

Las infecciones del tracto urinario (ITU) son bastante comunes durante el embarazo, afectando al 5-10% de todas las gestaciones. Estas infecciones pueden presentarse sin síntomas, conocidas como bacteriurias asintomáticas, pero también incluyen las más conocidas cistitis y pielonefritis aguda.
En el embarazo, los cambios normales en el cuerpo de la mujer favorecen la aparición de ITU y, por lo tanto, aumenta el riesgo de padecerlas. Por esta razón, es importante detectarlas para poder tratarlas adecuadamente y evitar que afecten a la mujer y al bebé.
Existen tres tipos de infección de orina durante el embarazo, según los síntomas que presente la embarazada o la ausencia de ellos: bacteriuria asintomática, cistitis y pielonefritis aguda.
La bacteriuria asintomática es la forma más común de ITU durante el embarazo, afectando al 2-11% de los embarazos. A pesar de que no presenta síntomas, se caracteriza por la presencia de bacterias en la orina de la mujer.
Es importante detectar las bacteriurias asintomáticas durante el embarazo, ya que pueden complicarse y dar lugar a pielonefritis aguda en un 30-35% de los casos. Por lo tanto, se recomienda realizar un cultivo de orina en el primer trimestre del embarazo para detectar estas bacteriurias asintomáticas.
Las cistitis ocurren en aproximadamente el 1,5% de los embarazos y suelen manifestarse en el segundo trimestre. Se caracterizan por síntomas como dolor o ardor al orinar, frecuencia urinaria aumentada, urgencia para orinar, dolor en la parte superior del pubis y orina turbia o con sangre.
Es importante realizar un cultivo de orina para confirmar el diagnóstico de cistitis. El tratamiento antibiótico puede iniciarse antes de obtener los resultados del cultivo para evitar que la infección empeore.
La pielonefritis aguda es una infección que afecta el tracto urinario superior y los riñones de manera unilateral o bilateral. Afecta al 1-2% de los embarazos y suele manifestarse en el segundo o tercer trimestre.
Los síntomas de la pielonefritis aguda incluyen fiebre, sudoración, escalofríos, náuseas, vómitos, dolor lumbar intenso y alteración del estado general de la embarazada. Debido a su gravedad, generalmente requiere hospitalización y tratamiento antibiótico intravenoso.
Sí, la infección de orina durante el embarazo puede suponer un riesgo para la madre y el feto. La infección puede extenderse al torrente sanguíneo y causar complicaciones como parto prematuro, retraso en el crecimiento fetal, bajo peso al nacer o anemia en el bebé.
Existen medidas que se pueden tomar para tratar de prevenir la infección de orina durante el embarazo, como beber suficiente agua, orinar con frecuencia, limpiar la zona genital adecuadamente y usar ropa interior de algodón. Sin embargo, si se presenta una infección, es importante acudir al especialista para recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
No se recomienda tratar la infección de orina durante el embarazo con remedios naturales. Es importante recibir el tratamiento antibiótico adecuado bajo supervisión médica para prevenir complicaciones tanto para la madre como para el bebé.