

Tienden a esconder sus emociones y a menudo se sienten meros acompañantes de su pareja en el tratamiento de fertilidad. Pero lo cierto es que a los hombres también les pasa «factura psicológica».
Uno de cada tres hombres necesita ayuda psicológica mientras se encuentra con su pareja inmersos en un proceso de reproducción asistida.
El hecho de que tanto el tratamiento médico como el apoyo emocional de familia y amigos se suela centrar en la mujer puede hacer que el hombre se sienta marginado. Y tampoco ayuda que a ellos, en general, les cueste más expresar sus sentimientos.
En Saber Vivir hemos hablado con Atze Mena, psicóloga de la Clínica Barcelona IVF de fertilidad y reproducción asistida, para que nos explique cómo suele vivir el hombre esta etapa y, lo más importante, cómo evitar que le acabe repercutiendo emocionalmente y en su relación de pareja.
Iniciar un proceso de reproducción asistida debe ser una decisión meditada y compartida. «Los dos tienen que estar de acuerdo en iniciarlo, lo importante es que ambos quieren ser padre y madre«, nos explica la psicóloga.
Sin embargo, una vez se inician los tratamientos, «el foco de atención se suele centrar en la mujer«, que es quien sufre todos los procesos médicos y físicos. Y esto puede conducir a que el papel del padre quede relegado a un segundo plano.
Ansiedad, frustración, aislamiento… son sensaciones habituales en los hombres
«La acumulación de toda esta tensión, a veces durante meses, puede provocar desde síntomas depresivos, hasta falta de concentración en el trabajo o aislamiento. Incluso puede causar un bloqueo en el momento de la obtención del semen«, expone la psicóloga.
Durante el proceso de reproducción asistida, que suele ser largo, las mujeres también tienen emociones similares, «pero ellas suelen expresar mejor sus sentimientos y hablan de estos con su pareja, sus amistades, su familia, sus compañeros de trabajo… A los hombres, en cambio, les cuesta más hablar«, advierte Mena.
Al margen de esta tendencia a no demostrar cómo se siente, el hombre suele adoptar el rol de protector, de hacerse el fuerte para no añadir preocupación a su pareja.
La psicóloga nos cuenta que en la consulta a menudo se encuentra con hombres que le confiesan que «Con lo que está pasando ella, si me la he encontrado llorando, si se encuentra mal… no voy a decirle encima que yo también estoy triste, o deprimido, o angustiado…«.
La falta de comunicación puede deteriorar la relación de pareja
Todos estos factores hacen que el hombre considere que su capacidad de decisión está mermada. «Se calla las opiniones, no dice lo que él haría o lo que no, cree que ella es la que tiene que decidir dado que es la que va a someterse al tratamiento. Pero es importantísimo que esté dispuesto a hablar, a opinar, para tomar las decisiones entre los dos y que la responsabilidad no recaiga solo en ella«, aconseja Mena.
La esterilidad masculina ha aumentado mucho en los últimos 50 años. Según datos proporcionados por la Clínica Barcelona IVF, el 50% de los casos en los que hay dificultad para concebir se deben a factores masculinos.
Y entre un 30 y un 50% de los hombres en edad fértil tienen una calidad del semen inferior a los estándares marcados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La esterilidad del hombre se ha asociado erróneamente a la impotencia o falta de virilidad
Los problemas emocionales de los hombres pueden acentuarse cuando la causa es suya. «Aunque afortunadamente los tiempos y la mentalidad están cambiando, la esterilidad del hombre o la poca calidad de su semen se han asociado erróneamente a la impotencia, la falta de masculinidad o de virilidad«, expone Atze Mena.
Y en este caso, pueden aflorar sentimientos de culpabilidad, de fracaso, problemas de autoestima. «Si ella estuviera con otro, no tendría que pasar por esto«, puede llegar a pensar el hombre según la especialista.
Cuando la causa de los problemas para concebir es masculina y resulta necesario acudir a un donante de semen, el hombre aún puede sentirse más frustrado y excluido del proceso.
Al hombre le cuesta más aceptar que el hijo no tendrá sus genes
«Aceptar que el hijo no tendrá su carga genética también es difícil para la mujer cuando hay una donación de óvulos, pero ella lo supera antes ya que luego lo vive de forma diferente a través del embarazo. Pero al hombre le cuesta más tiempo aceptar que haya un donante de semen, es como si esto ya le dejara totalmente fuera del proceso«, aclara Mena.
De ahí, afirma, que sea muy importante la labor de inclusión que realizan los profesionales del equipo médico.
La psicóloga de la Clínica Barcelona IVF nos explica las claves para que todos estos sentimientos no acaben pasando factura:
La pareja no debe dejar de lado su vida, sus aficiones, sus amistades
El equipo médico puede detectar si la persona necesita ayuda psicológica
Para facilitar la comunicación, en la Clínica Barcelona IVF ofrecen ayuda psicológica desde el principio, como parte del proceso de reproducción asistida.
«Así cuando tienen algún problema, es más fácil que acudan a nosotros porque ya nos conocen. Aunque a veces es el médico o la enfermera los que detectan que la persona está triste o angustiada y nos la derivan a psicología«.