

El virus del papiloma humano (VPH) representa una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes. Es una infección vírica que se compone de alrededor de 100 genotipos diferentes y en función del que tengamos se traduce en bajo o alto grado pudiendo dar lugar a padecer algún tipo de cáncer bien sea anal, oral, vaginal e incluso en el pene.
Bien es cierto que en muchos casos el mismo sistema inmunológico es capaz de resolver la infección después de un tiempo de haberse presentado, pero si persiste en el tiempo tendríamos que someternos a varias pruebas para resolverlo.
El VPH es una enfermedad de carácter vírico que se transmite por mantener relaciones sexuales sin preservativo a nivel oral, anal y vaginal, siempre y cuando la persona con quien se mantiene esté infectada.
En ocasiones no se presentan síntomas, de tenerlos se puede experimentar:
En caso de tener un VPH de alto riesgo no se presentará sintomatología en la primera fase de la infección siendo en un estado avanzado cuando «de la cara», por ello es tan importante realizar las revisiones anuales mediante la prueba de papanicolaou (citología vaginal) que nos va a detectar si hay un cambio celular causado por este tipo de infección vírica.
Lo primero que debemos hacer es usar preservativo en toda relación sexual, ello evitará en gran medida que nos contagiemos. Por otro lado, existen vacunas contra el VPH eficaces y recomendadas en una edad comprendida entre los 9 y 12 años tanto para niños como niñas siendo necesarias 2 dosis. En edad ya adulta también podrían ser administradas hasta la edad de 26 años necesitando 3 dosis.
Pese a su administración se sigue recomendando realizar la citología ya que el hecho de vacunarnos no nos exime de padecer algún tipo de cáncer relacionado con el VPH.
Principalmente hay que tener claro la importancia de las revisiones anuales donde es importante la toma de la citología la cual nos sacará de dudas respecto a si hay cambios celulares sospechosos. De ser así y con el resultado del anatomopatólogo, debemos de realizar una toma del exudado cervical para saber si realmente nos encontramos frente a la infección y, en su caso, de qué grado es el genotipo. Si tenemos un bajo grado seguramente nos haya causado la aparición de verrugas en la zona genital o anal no siendo una causa grave de salud y pudiendo desaparecer solas o bien siendo eliminadas por el profesional.
Si nos encontramos con un alto grado seguramente no habremos presentado síntomas ya que hasta un estadio avanzado no suele notarse, por ello será necesario realizar pruebas complementarias tales como la colposcopia y seguramente una biopsia para ver el alcance de la lesión. Disponemos además de pruebas de ADN realizadas con células del cuello del útero para cribar las variantes del VPH que puedan ser relacionadas con cáncer cervical.
Una vez detectado y clasificado podremos aplicar el tratamiento correspondiente. En el caso de bajo grado y con presencia de verrugas, el especialista determinará el tratamiento pertinente como por ejemplo la aplicación de manera tópica de diferentes cremas. De no ser suficiente este tratamiento tendríamos que recurrir a la crioterapia (congelación de las verrugas), cauterización (quemar las lesiones) o eliminarlas de manera quirúrgica.
En un alto grado y con un diagnóstico certero de lesión precancerosa, sería necesario la realización de conización con el objetivo de extirpar dicha lesión
Realmente el VPH por sí mismo no causa infertilidad, sin embargo, si se presenta simultáneamente con otro tipo de enfermedad de transmisión sexual tal como la chlamydia entonces podría darse el caso de esterilidad de carácter tubárico por alteraciones en las trompas de Falopio dificultando quedarnos embarazadas.
En el hombre hay estudios que nos llevan a pensar que podría afectar a la calidad seminal, aunque no es determinante.
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