

El parto es un momento trascendental para el bebé. Pasa de la vida intrauterina a una vida fuera del útero en la que lo único que reconoce como parte de él es el cuerpo de su madre. Tan es así, que a los nueve meses tras el parto se los conoce como la exterogestación, o gestación fuera del útero.
En los instantes tras el parto, el grado de receptividad del bebé está en sus niveles más altos. Una muestra de ello, y una experiencia inolvidable si quieres probarlo, es que si lo colocas sobre tu abdomen, el recién nacido reptará instintivamente hasta tu pecho para alimentarse, guiado por el olor.
Este gesto es conocido como breastcrawl o gateo hacia el pecho, aunque en realidad no es un gateo, porque el recién nacido todavía no es capaz de gatear. Ambos tiene que estar desnudos, piel con piel y el bebé tiene que ser colocado boca abajo encima tuyo, a la altura de tu abdomen. Guiado por el instinto, comenzará un movimiento de rastreo empujándose con sus pies y sus brazos hasta alcanzar con su boca el pezón.