

La mujer presenta su máxima fecundidad entre los 20 y los 30 años, por lo que es el espacio de tiempo con más probabilidad de lograr un embarazo con éxito, llegando a ser de un 25% por mes según la edad de la mujer.
Aunque cada vez nos cuidamos más y disfrutamos de mejor salud a edades más avanzadas, esto no modifica la fisiología del sistema reproductor femenino, ya que se nace con una cantidad de ovocitos determinada que inevitablemente va disminuyendo con los años.
En general, la mujer nace con un millón de óvulos, un número que disminuye durante la infancia hasta situarse en torno a los 400.000 con la primera menstruación y a los 200.000 con 30 años. Se consiguen unos 400 óvulos maduros en la vida reproductiva de la mujer. Hay muchos óvulos disponibles en cada ciclo menstrual pero solo uno llegará a madurar, posibilitando así la fecundación.
Como acabamos de ver, a partir de los 30 años la reserva ovárica de la mujer empieza a caer, disminución que se agrava a los 35, periodo al que llegamos con un 10% de los ovocitos con los que nacimos, es decir, con una menor capacidad de desarrollar óvulos maduros de calidad para la concepción. A partir de los 38 años, la fertilidad sufre un declive muy importante.
La menopausia aparece, como media, en torno a los 50 años, si bien una de cada 100 mujeres la tiene antes de los 40 años y una de cada 10, antes de los 45. Por lo tanto, en líneas generales, unos 13 años antes de que desaparezca la menstruación con la menopausia, la reserva ovárica comienza a menguar considerablemente.
Pese a las cifras, cada vez son más las mujeres que deciden posponer su primer embarazo. Los motivos son diversos: laborales, personales, sociales, familiares… La congelación de óvulos supone una alternativa para, llegado el momento idóneo, si este es a partir de, por ejemplo, los 40 años, disponer de más probabilidades de quedarse embarazada al usar los óvulos de guardados a los 30 años, por ejemplo.
Fuente: https://muysaludable.sanitas.es/padres/la-edad-idonea-conseguir-embarazo/