

La inseminación artificial puede tener éxito, y por tanto dar lugar a un embarazo, o por el contrario fracasar. Las probabilidades de éxito no son las mismas en una una primera inseminación que en una segunda o una tercera.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) realizó en 2013 un estudio en el que incluyó 29550 ciclos de inseminación artificial realizados en diferentes clínicas españolas.
En dicho estudio, la probabilidad de embarazo por cada ciclo de inseminación artificial con el semen de la pareja (IAC) fue del 12,7% en mujeres menores de 35 años y del 9,8% en mujeres de 40 años o más.
En el caso de la inseminación artificial con semen de donante (IAD), la probabilidad de embarazo por ciclo en mujeres menores de 40 años fue del 22%, mientras que para mujeres de 40 años o más fue del 13%.
Entre los factores que más influyen en el éxito o fracaso de la técnica de inseminación artificial, encontramos los siguientes:
Se ha visto que las contracciones uterinas durante la inseminación aumentan la probabilidad de éxito de la misma. Parece ser que los movimientos que causan las contracciones en el interior del útero favorecen el ascenso de los espermatozoides hacia las trompas de Falopio.
La probabilidad de embarazo aumenta también si la inseminación se hace con semen de donante. En una mujer menor de 35 años la tasa de embarazo varia entre el 15 y el 20% con semen de la pareja, mientras que en una inseminación artificial de donante (IAD) la posibilidad de éxito se sitúa sobre el 30%.
En caso de que la infertilidad se deba a que las trompas de Falopio no son permeables no será posible conseguir un embarazo por inseminación artificial a pesar de que todos los demás factores sean adecuados, ya que los espermatozoides no podrán llegar nunca a fecundar al óvulo ni tampoco podría llegar el embrión al útero en caso de que ocurra la fecundación.
Las tasas de éxito pueden ser diferentes según a qué se haga referencia. Es muy importante tener esto en cuenta a la hora de valorar una clínica de reproducción asistida, puesto que tener la tasa más alta no siempre es sinónimo de que consigan el nacimiento de más niños.
Así pues, entre las diferentes maneras de expresar el éxito de esta técnica nos encontramos:
Cuando se realizan varios intentos de inseminación artificial las posibilidades de éxito aumentan, por lo que la tasa de embarazo en inseminación artificial es acumulativa. Esto significa que si no se logra el embarazo en un primer intento, aumentan las posibilidades de que se produzca el éxito a la segunda, y así sucesivamente hasta 4 intentos.
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Tras cuatro inseminaciones, la tasa de éxito en una IAC (con semen de la pareja) llegaría hasta el 60%, mientras que con semen de donante (IAD) se consigue entre un 60-70% de éxito.