

La frecuencia del embarazo múltiple es aproximadamente un 1-2%, aunque ha experimentado un notable ascenso en los últimos años alcanzando un 3-4%. Entre otras causas es debido al retraso electivo de la maternidad, que conlleva un aumento de la edad materna con posibles ovulaciones múltiples y el empleo de técnicas de reproducción.
Representan el 65-75% de los embarazos gemelares. Se originan por la fecundación de dos óvulos por dos espermatozoides. Es el desarrollo de dos hermanos diferentes. En las gestaciones gemelares bicigóticas existen dos embriones, dos placentas, y dos cavidades amnióticas separadas.
Los gemelos monocigóticos resultan de la fecundación de un solo óvulo. El huevo se divide en dos en una fase precoz del desarrollo, dando lugar cada mitad a un embrión. Según el momento de la división distinguimos:
La división ocurre en las primeras 72 horas. Existen dos embriones, dos placentas y dos cavidades amnióticas (igual que los bicigóticos)
La división ocurre entre el 4 y el 8 día postfecundación. Existen dos embriones, una placenta y dos sacos amnióticos.
La división ocurre entre los días 8 y 13 postfecundación. Existen dos embriones, una placenta y un saco amniótico.
División tras la formación del eje embrionario (13-15 días postfecundación) produce la separación incompleta de los embriones, dando origen a gemelos unidos.
La corionicidad, es decir, el número de placentas lo diagnosticaremos mediante ecografía en el primer trimestre. Es un factor determinante del resultado perinatal y, por tanto, condiciona el control de la gestación.
Las gestaciones gemelares, comparadas con las únicas, presentan mayor riesgo de complicaciones por lo que realizaremos controles más frecuentes, especialmente a medida que avance el embarazo. Entre ellos destacan:
– Defectos congénitos
– Parto pretérmino
– Crecimiento intrauterino restringido (CIR)
– Trastornos hipertensivos
– Diabetes gestacional
– Parto por cesárea
– Hemorragia posparto
Fuente: https://gynemed.es/blog/embarazo-gemelar