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Descubren que los espermatozoides se mueven «como acordes musicales»

3d illustration of sperm and egg cell. Insemination concept

La navegación de los espermatozoides ha sido un tema de investigación científica durante mucho tiempo, sobre todo debido a su asombrosa manera de moverse con insistencia hacia el óvulo para crear la vida humana.

No obstante, el interés ha crecido todavía más en los últimos tiempos, pues conocer cómo se desplazan los espermatozoides podría significar un excelente camino para entender cómo deben ser construidos los nuevos implantes microscópicos de la medicina, para moverse con naturalidad dentro del cuerpo humano.

La cola decide la dirección del barco

Los especialistas han señalado que los espermatozoides son como barcos: sus colas, que son una especie de hélices, se mueven velozmente para expulsar al líquido hacia atrás. De estas ondas que genera, obtiene la fuerza para navegar hacia adelante. Básicamente, como hacemos los humanos en el remo, e incluso en la natación.

Por otra parte, la cola del espermatozoide funciona como un timón, pues también es su movimiento quien decide hacia dónde se mueve finalmente. Para moverse hacia un lado, la cola se mueve asimétricamente, arrastra al líquido de manera desigual y logra de esa forma la dirección que desea.

No obstante, este nuevo descubrimiento cambia en cierta forma el modo en el que pensamos que el espermatozoide se movía. La cola, en realidad, no se mueve de una sola forma hacia uno de los lados, sino en dos frecuencias diferentes.

La dirección, a través de 2 frecuencias

La cola, en vez de moverse simplemente de un lado hacia el otro, se mueve en dos octavas diferentes, señalan los especialistas en su comunicado, haciendo una especie de analogía con la música. Este mecanismo, que hasta ahora era desconocido, ha sido calificado como «sorprendente».

Los especialistas señalan que la cola, en realidad, recibe dos ondas diferentes que, en combinación, producen una onda que cambia en el tiempo. Básicamente, la cola recibe dos ondas distintas; una de ellas tiene una frecuencia del doble de la otra, para moverse en la dirección que desee.

En resumen, el espermatozoide cuenta con notas de 2 octavas diferentes, que son las que le darán la dirección. En el momento en el que el espermatozoide desea moverse en determinado sentido, simplemente mueve la cola asimétricamente, no tanto en el espacio sino en el tiempo, con ondas de longitudes más amplias.

Las hormonas femeninas son la orquesta

Por otra parte, el espermatozoide es como una especie de antena, que recibe señales musicales de las hormonas femeninas, especialmente de la progesterona. La progesterona es una hormona femenina que se produce en los ovarios.

Retomando la metáfora de la música, esta hormona femenina vendría a ser como una herramienta que afina al instrumento espermatozoide. Los espermatozoides cambian su ruta dependiendo de la detección de esta hormona. La hormona podría ser como la estrella que le indica el camino a la embarcación con destino a la vida humana.