

En primer lugar, es importante entender la diferencia entre Fecundación in vitro y Inseminación Artificial (IA).
Antes de comenzar cualquier tratamiento, se realiza una evaluación diagnóstica para determinar el mejor enfoque para cada paciente.
La paciente recibe medicación hormonal para estimular el ovario y producir óvulos de buena calidad.
Se realiza una intervención para obtener los óvulos mediante una ecografía vaginal.
Se toma una muestra de esperma y se realiza un proceso de capacitación espermática para eliminar los espermatozoides de baja calidad.
Se lleva a cabo la inseminación de los óvulos con los espermatozoides en el laboratorio.
Se seleccionan y transfieren los embriones al útero materno.
Los embriones no utilizados se congelan para uso futuro.
Se realiza una prueba de embarazo aproximadamente dos semanas después de la transferencia embrionaria.
El precio de la FIV puede variar según la clínica y las condiciones de la paciente y su pareja. Generalmente, está entre 3000 y 5000€.
La legislación española permite transferir un máximo de tres embriones, aunque lo común es uno o dos.
El uso de anticonceptivos antes del tratamiento no es necesario en todos los casos, pero puede ser recomendado en situaciones específicas.
Algunos médicos recomiendan reposo tras la transferencia, pero los estudios demuestran que no hay evidencia de que afecte las probabilidades de embarazo.
La medicación utilizada varía según las condiciones de la paciente y los protocolos aplicados. Es importante seguir las indicaciones del médico especialista.