

Tu hijo ya conocía tu voz antes de venir al mundo. Su oído interno comenzó a desarrollarse al inicio de la cuarta semana de gestación, aunque fue hacia el quinto mes cuando apareció la función auditiva.
Esto quiere decir que durante el embarazo tu pequeño ya reaccionaba a una gran variedad de sonidos: los latidos de tu corazón, tus ruidos intestinales, el ritmo del flujo sanguíneo del cordón umbilical…
Además, en los últimos meses percibía ruidos externos como golpes, voces, música… y reaccionaba ante ellos con movimientos corporales. Tú misma habrás comprobado que se sobresaltaba si se producía un golpe inesperado y se calmaba cuando le cantabas al tiempo que te acariciabas la tripa.
COMPRUÉBALO EN CASA
A todos los recién nacidos les realizan unas pruebas en la maternidad para comprobar su capacidad auditiva, pero a pesar de que éstas den normales, el que los pequeños duerman casi todo el día sin que el timbre de la puerta o el sonido de la tele los despierte crea dudas a las madres: “¿mi bebé oye bien?”, se preguntan.
Si tú eres una de ellas, además de las pruebas que hicieron a tu pequeño en la clínica donde nació, puedes realizarle tú otras muy sencillas en casa:
Durante el primer trimestre. Observa si se sobresalta cuando se produce un sonido inesperado a su lado y si parpadea cuando das una palmada, sin que te vea. Otra señal de que oye bien es que se calme cuando le hablas o pones música relajante.
Durante el segundo trimestre. Son buenos síntomas que deje lo que tiene entre las manos para escucharos a su padre y a ti cuando mantenéis una conversación a su lado, que intente buscar con la mirada los sonidos que no están a su vista, que te sonría cuando te diriges a él o le cantas una canción infantil y que se distraiga con los sonajeros y otros juguetes musicales.